Easy-A y la tómbola

on martes, 31 de mayo de 2011











Justo cuando uno cree que conoce a Lady Hollywood, ¡Bam!, te sorprende con uno de sus disparates. Y la sorpresa del 2011 es Easy-A, película de la actriz nominada al Golden Globe de comedia o music…wait, what?

¿Emma Stone la de Easy-A? ¿La misma Easy-A que yo vi? ¿La que es una supuesta adaptación libre de The Scarlet Letter, pero que termina siendo una adaptación libre de Clueless, Mean Girls y Juno todas echadas en una licuadora juntas con un mojón y orín? Que basura, increíble como el hype le gana a la integridad.

Se que aquí va el párrafo en donde escribo mi sinopsis de la película pero fuck it, me rehuso.

Hay que establecer lo importante que es, en taquilla y oportunidades, estar nominada a un premio como el Golden Globe; la tradición y el respeto que trae ser reconocido en esa plataforma.

Esta película tiene un guion desastroso que descansa su estructura en un recurso facilón (“Easy-Device”) como lo son las confesiones de la protagonista a un video-blog…ugh, todo lo resuelven con la cabronsita esta hablando a cámara.

Pero lo peor es su tono, ejecutado y reflejado en los choices de Stone…la nominada, pues comparte con sit-coms como How I Met Your Mother, esa comedia que viene desde una distancia irónica. En su mundo, solo existen seres humanos con come-backs correctos a cualquier comentario porque son super-witty wit-machines que me aburren la existencia con su perfección forzada y su “imperfección” superficial. Puedo apostar a que esto se escribió por comité, porque igual que todas las otras películas concebidad de esta manera, a Easy-A le falta corazón…emociones humanas reales que usualmente vienen cuando una historia nace de un punto de vista singular. Eso fue lo único que esta gente no le copió a Diablo Cody, Juno had a heart.

Entonces, ¿por qué Emma Stone se nominó al Golden Globe? ¿No habían cinco interpretaciones dignas y se fueron con la darling de la crítica?

Ok, pero está claro que no leyeron entre lineas, solo prestaron atención a los adjetivos (con A mayúscula) que le dieron a Stone. Puse en bold lo que parece ser el verdadero sentir de los críticos…lo que paso desapercibido:


The jokes are hit-and-miss. But Stone is one sassy babe and a breakout star who nails every zinger and brings genuine warmth to her scenes with her parents.”

- Peter Travers, Rolling Stone


“Easy A tacks on a sound message about a teenage girl's right to do with her body as she wishes; the 88 preceding minutes aren't much more relevant than, as one character snarks, ‘a gossip girl in a sweet valley of traveling pants.’ ”

- Melissa Anderson, Village Voice


Much of what passes for fresh in this Scarlet Letter update doesn't bear closer inspection, yet the movie is not without its pleasures, chief among them the potentially star-making lead performance by Emma Stone.”

Sheri Linden, Los Angeles Times


De vez en cuando tu puedes pescar a esta gente tratando de montarse en el tren de peliculitas “cool” de presupuestos pequeños, a sabiendas de que estos productos necesitan de los críticos para separarse del montón. Además de que a estos cabrones le gusta salir en posters y trailers…tú sabes, para validarse.

Pero Emma Stone no debió estar nominada para nada que tuviese la palabra actuación en el título. Tirar líneas con la misma actitud y delivery de Miley Cirus en Hannah Montana no es un reto actoral. Hillary Duff lo había hecho antes, Selena Gómez lo hizo después y aquí Stone lo repite pero con material un poco más adulto (no tan adulto…Will and Grace-sitcomy-adulto).

En una escena de esas en las que la protagonista le habla a la cámara, ella cuenta que la caballerosidad ya no existe como en las comedias románticas de los años 80, “lamentablemente John Hughes no dirigió mi película”, dice la tonta y no se equivoca. John Hughes escribía y dirigía cine de jóvenes (teenagers) de carne y huesos.


El sistema tradicional de quorum no debería aplicar a estas premiaciones. Si no hay cinco actrices merecedoras, pues no hay cinco nominadas. El año pasado, de cinco solo debieron nominarse dos. A Anne Hathaway había que descualificarla porque Love and Other Drugs no es ni comedia ni musical, su interpretación de la paciente de Parkinsons con quince minutos de desnudos en pantalla no iba en esta categoría. Angelina Jolie en The Tourist está tan blah y ordinaria, que su nominación dejó claras las intenciones de los organizadores del evento de tenerla en su alfombra roja…y si es por eso Brad Pitt debió estar nominado también. Ya expliqué porque no a Emma Stone. Eso deja a Julianne Moore y a Annette Benning (la eventual ganadora) como las dos únicas merecedoras de la nominación porque en su interpretación se tomaron riesgos de caracterización, sus choices eran específicos y únicos, y su película The Kids are All Right si era una comedia (progresiva inclusive).

Pero, si insisten en mantener su formato de cinco, hay que nominar a las que se lo merecen y para llenar los espacios sobrantes deberían tirar en una tómbola los nombres de todas las actrices que trabajaron papeles protagónicos en comedias o musicales en el año de la premiación. Todas; y los nombres que salgan llenarán los espacios vacantes. Así es como único le harán literal justicia al randomness de su proceso.



EL PUERTORRICAN LOOP: Una televisión local que se repite y una clase artística que muere

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En la televisión puertorriqueña todos los programas son iguales con animadores intercambiables. Ese es el problema. Los directores de programación han mantenido la misma y única fórmula de hacer televisión en Puerto Rico: SHOW DE VARIEDADES; un formato que paró de gustarle a la gente joven (key demographic!!!) desde hace aproximadamente 25 años.

No hay tal cosa como especificidad en un espacio televisivo local y eso es mortal en un mundo globalizado de opciones a granel.

Tomemos a Pégate al mediodía como ejemplo. Este programa comenzó hoy regalando premios en un concurso de una casa de empeños (¡claro!); luego, vino un segmento de “consejos estéticos” con un doctor; seguido por uno de “discusión” política (más gritería que discusión, actually); uno de cocina; uno de chismes y terminó con una orquesta.

¿De qué es este programa? ¿Cómo pretende retener audiencia con una estructura tan esquizofrénica, simplona y desatendida?

Quieren cubrir tanto en una hora que no cubren nada. A los segmentos “informativos” se le dan cuatro minutos (en parte develando que en realidad quieren consumir tiempo más que informar), todo se queda en la pura superficie y la mayoría está comunicado a manera de Power Point. Fucking boring…

Los segmentos de comedia son conceptos gastados, llenos de chistes de internet y personajes de cartón. En “Pégate” el animador de este segmento es Douglas Candelario (ese mismo, el jardinero).

Lo que sucede es que este no es el único programa en la televisión puertorriqueña que cuenta con este tipo de estructura y ejecución. Día a Día con Raymond y Dagmar, Entre Nosotras, Adrenalina sin frenos, Locas de atar, Que noche, Te llegó la hora con Marcano, y hasta Noticentro al amanecer y Tu mañana, todos, comparten este despilfarro de recursos y carencia de enfoque.

¿Y el resto de la programación local? Puro karaoke…

Yo canto (literal karaoke) es American Idol; Transformación Total es The Biggest Loser; Sunshine Remix es Saturday Night Live (bueno, mas MADtv que SNL pero…); Operación Chef es cualquier media hora en Food Network; Entre Nosotras es The View; Acceso Total es Access Hollywood; Extremos es Desiciones; TVO es un concepto recalentado de hace 15 años cuando se copiaron de Candid Camera; Reina por un día es otro concepto recalentado pero de hace 40 años (mi abuela salió en la versión original, la abuela que nunca conocí…); y a Carmen Jovet nadie la vé.

¿Ahora ven porque es que La Comay siempre gana en “ratings”? Esa muñeca chismosa es la conductora del único programa en Puerto Rico que tiene punto de vista; del único programa que es de algo.

En este país hasta que no hayan presidentes de canales o directores de programación que entiendan el valor de ser específicos y de darle espacio a propuestas televisivas arriesgadas y coherentes; el barco no se va a enderezar, morirán las generaciones que valoran la tradición de la televisión puertorriqueña y llegará el momento en el que WAPA será solo una retransmisora de ABC.

En este momento, en el 2011, no parecen existir esos ejecutivos arriesgados y visionarios. Lo siento. Todo indica que la ruta está trazada, que nos queda una ventana de más o menos unos 20 años de televisión puertorriqueña bajo las mismas tendencias. Same shit different color.

Hace 25 años estaba Eddie Miró en el mismo espacio que ahora ocupa Raymond Arrieta y hace 10 años estaban Maricarmen Avilés y Jesse Calderón en el espacio que ahora ocupan la Burbu, Natalia Rivera y Jaime Mayol.

Si estás leyendo esto y tu sueño es estar en la televisión de Puerto Rico…vete al “gym” y saca mollero, o al cirujano y hazte las tetas. No te preocupes, te llegará tu turno al bate.

Y si eres muy feo, pero talentoso y creativo…vete a Estados Unidos y consigue que te produzcan una serie, preferiblemente policiaca o de algún tipo de misterio por resolver. Te garantizo que en menos de dos años algún canal puertorriqueño comprará la lata de tu serie y la transmitirá en “primetime” sin saber de donde viene. O peor y más triste aún, no les importará.

Nunca olvides que esto es “show business” y no “show fun”.

Y aquí el business es mantener el standing, la posición, la categoría. Háblales de la calidad y se limpiarán el culo con tu calidad. Háblales de repetir la fórmula y entrarás al círculo. Your choice.

Si me preguntan a mí, este “loop” no conduce a nada.

La clase artística de Puerto Rico está en peligro de extinción.

En “Bridesmaids”, la imperfección de Kristen Wiig es sexy con cojones

on viernes, 20 de mayo de 2011












La película comienza con una escena de sexo imperfecto. La mujer le dice al hombre que va muy rápido, que están fuera de ritmo y así conocemos a nuestra protagonista, Annie, interpretada por la también guionista del filme Kristen Wiig.

Desde el arranque se nos anuncia que esta actriz no es Jennifer Aniston, Kate Hudson, Jessica Alba o cualquiera de esas mujeres que llevan haciendo la misma comedia romántica desde hace 15 años. Wiig lo está dispuesta a todo, empezando por el pecado capital de no lucir siempre bella-perfecta y producida. Es atractivo ver a una actriz de comedia que está mas preocupada por la efectividad de sus momentos cómicos en pantalla que por su imagen.

Esta es la historia de una mujer, Annie, a la que su mejor amiga de infancia, Lillian (Maya Rudolph), le anuncia que se va a casar y que quiere que ella sea la madrina. Helen (Rose Byrne), una nueva amiga de Lillian usurpa la relación y en su afán de ser madrina, provoca que Annie cometa todos los errores posibles y haga de todo el pre-evento una pesadilla.

Lo interesante es ver como Bridesmaids se apropió de los códigos establecidos por las grandes comedias americanas que han hecho billete en la pasada década y los comunicó, a través de un punto de vista femenino, a la perfección, corriéndose riesgos emocionales y de estilo que no se corren la mayoría de la basura “cómica” que produce la maquinaria hollywoodense.

Aquí se toca el tema de las dos amigas de infancia que ven amenazada su cercanía por un evento (en Superbad era la universidad, en esta es una boda); se introduce a la clase alta como un agente destructor en la amistad, al punto de provocar una ruptura en la misma, días antes de la boda (igualito que en Wedding Crashers); los personajes secundarios del guión son un grupo de individuos con características particulares, arquetipas en este caso (las damas de honor son la contra-parte femenina del “ensemble” en Old School o The Hangover); se utiliza la estructura del protagonista que en su intento de hacer bien lo echa todo a perder (como en cualquier colaboración de Will Ferrell y Adam McKay); PERO, todo viene desde la perspectiva de una mujer con una sensibilidad específica que no permitió que el pastiche se convirtiera en karaoke. Lo sólido en esta propuesta es su balance.

Inclusive la parte romántica de la película se maneja con expertise y economía. Contadas hay como seis o siete escenas en las que se documenta la relación de Annie con Rhodes (Chris O’Dowd) desde su principio hasta su desenlace obligado, sin pretensión de que este romance es el más importante y hermoso de todos los tiempos. La falta de anticipación por saber lo que pasa con ellos dos es perfecta y hace del desarrollo de la relación uno mas efectivo. En la última escena que comparten ambos, escuché un “awww, que lindo” de una nena en la sala, so…funcionó.

Y esta comedia si tiene su Apatow touch. Aquí no hay escenas que crucen la raya a lo inverosímil, y ese es el delicado detalle con el que siempre cuentan sus producciones. A diferencia de las comedias que hacen Ferrell (Anchorman, Talladega Nights, The Other Guys) y Todd Phillips (Old School, The Hangover, Due Date), Apatow siempre se atreve a ser honesto, no le tiene miedo a que sus personajes sean sensibles y permite que en sus historias domine el realismo…su fuerte no es la farsa. Él tampoco hace cine de comedia facilona, para imbéciles, como el que hace Adam Sandler o Ben Stiller. Su receta es ser gracioso dentro de una estructura con personajes de carne y hueso, y Bridesmaids lleva esta marca.

A mitad de filme pensé en las posibilidades que tiene esta propuesta de convertirse en la primera en hacer el “crossover”, en ser una “película fresita, con un elenco de mujeres…para hombres” y en llegar a la codiciada crítica de “está cabrona papi, está cabrona”. Y todo parecía ir bien, los hombres en la sala disfrutaban de los chistes hasta que llegó la parte climática de la película en donde dos personajes dicen que “se quieren” y que “todo va a estar bien”. Ese fue el momento en el que escuché, en la fila de atrás por mi oído izquierdo a un caquito que dijo: “Quisiera darle pa’ a’lante a esta parte puñeta”. Y todas las posibilidades volvieron a la normalidad…las películas de mujeres son para mujeres y las de hombres para todo el mundo.

Pero, fue en ese mismo momento en el que me percaté de que algo inusual ocurría en mí y que Kristen Wiig, probablemente la mujer menos “atractiva” en cualquier afiche de cualquier peliculita de mierda que haya salido este año, había interpretado uno de los personajes más sexys en la historia del cine americano de comedia.

Pues, es la primera vez en mucho tiempo que en una comedia veo a una mujer protagonista en pantalla que no trata demasiado fuerte, que no pide a gritos que te masturbes con su presentación.

Esta Annie, igual que la Annie que interpretó Diane Keaton en el 1977, es una mujer fallida y rara (quirky)…atributos que ya no se encuentran respresentados en celuloide. ¡Bravo!


No más cadáveres, por favor

on martes, 17 de mayo de 2011







Estas palabras son para ti, persona encargada de autorizar los reportajes que salen en el noticiero. Por favor olvida lo que se te ha permitido poner en televisión, lo que no te han censurado y sé responsable, no enseñes los cuerpos baleados de seres humanos como tú.

¿Cuál es el punto del morbo en tu presentación? ¿Qué quieres lograr?

Si tu filosofía está basada en la teoría de que ser crudo y confrontar al televidente con los resultados explícitos de la violencia va a disuadir al criminal de cometer su asesinato, te equivocas. Estás logrando lo contrario.

Ver un cadáver o dos a diario en cualquier edición de las noticias atempera el “shock”, el impacto y dolor emocional que uno puede sentir al observar un cuerpo sin vida tirado en el suelo. Lo normaliza, lo hace común.

Te pido que hagas este estudio: ve a cualquier sala de espera, siéntate a la hora en la que pasan tu noticiero y cuenta las personas que responden, de cualquier forma, al muerto en la pantalla. Yo lo hice en una oficina de gobierno, con más o menos quince personas esperando sentados, y ninguno reaccionó de manera positiva o negativa (a dos muertos en un segmento de seis minutos). A nadie le importó ver un cadáver caliente de carne y hueso en la pantalla del televisor…esa es la sociedad en la que vivimos y tú eres complice de esa sequía en la sensibilidad colectiva de nuestro pueblo. ¡Muy bien!

Todos dimos por sentado que esos dos hombres tirados en el piso son hijos de una madre y quizás padres de una hija.

Entonces te pregunto, director o directora de noticias, ¿pondrías tú el cuerpo de tu hijo tiroteado, ensangrentado y muerto, en tu noticiero? ¿O acaso respetarías la privacidad de la pena que embargaría a tu familia?

No sé si habías pensado que solo la familia de ese cadáver sabe que ese es el cadáver de su ser querido. Y que tú le restregas en sus caras la evidencia física de lo grave que es su situación. Que cojones tienes cabrón…o cabrona, lo que seas.

Sé que llevas toda una vida viendo ficción repleta de tiros, sangre, cabezas cortadas y muertos por doquier pero entiende que aunque ambas se transmiten a través de la misma caja, debe haber una diferencia entre tu presentación y la de CSI.

No te estoy pidiendo que pares de reportar los asesinatos porque entiendo sus beneficios a la hora de esclarecer un caso, pero presentar los cuerpos es innecesario.

Mi sugerencia es que cada vez que asesinen una persona, en vez del cadáver, pongas un cronómetro en la pantalla junto con un mensaje que lea: “Él era un ser humano” y dejes que pase un minuto…en silencio. Permítenos ese minuto de reflexión y no cortes a la próxima noticia como si lo sucedido no importara, como si ese muerto fuera un personaje más en tu narrativa tarantinesca.

Todo el mundo merece un respeto y hasta el más hijo ‘e puta tiene una madre, un padre, una hermana, un hermano, una hija, un hijo, una esposa, un esposo, una novia, un novio, una amiga o un amigo…que sufre.

Tu falta de tacto da asco.


TRASH SOUL FOLK BODY: La brutal melancolía de Esquina Periferia

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Esquina Periferia es una obra de teatro única que nos cuenta una historia sin trama pero de narrativa muy coherente y fascinante. La pieza está dividida en dos partes: Un cuarto más pequeño y Bus Boy Love.

En la primera parte los personajes son los artistas residentes del Hotel Puercoespín. Estos personajes bums y embelequeros nos dejan saber que somos el público del lobby del hotel y nos ofrecen varias canciones que sugieren atmósferas e historias de una melancolía sabrosa. El title song nos habla de un “yo mudándome a un cuarto más pequeño” y de esta forma posiciona al espectador ante al starving artist “sin especialización”,que lo va perdiendo todo, menos su “voluntad de vivir manifestándose”(R. Arenas). Esta primera parte/recital de canciones individualmente tan sugerentes, entre el folk y el gospel, trabajan juntas como esa narrativa del artista venido a menos y convertido en servidor, en mesero. “Yo sirvo, yo sirvo” dice Alegría con su bandeja y nos lanza a la segunda parte donde el “servidor” adquiere nombre “Junior” y tiene una oportunidad de ser amado, aunque sea una cabrona vez.

En la segunda parte dominan la escena los cuerpos en tránsito, los movimientos explosivos. Teresa Hernández y Viveca Vázquez son dos sombras/espectros que empujan, acercan y alejan a los dos “servers” del restaurante Limbo con gran expresividad corpórea, de hecho impresionante. Junior y Abelardo (interpretado por Yamil Collazo) son los meseros que al parecer llevan tanto tiempos faltos de una caricia que solo pueden desplazarse como animales/bestias en el restaurante-escenario antes de fundirse en un abrazo. Esta segunda parte explora la relación de dos hombres solo a través de la sugerencias del cuerpo. El resultado es un love story auténtico y ezquizofrénico, pero sobre todo queer y muy normal.

Merece atención el trabajo de la actriz, maestra y performera Isel Rodríguez. En la primera parte une su voz a la de Eduardo y crean una melodías lúdicas que ayudan a demostrar la seriedad de estas composiciones tan tristes, evocativas (storytellers) y muy personales. En la segunda parte Isel interpreta a Heather otra servidora de Limbo y nos regala su paciencia y disciplina, un cuerpo que espera.

Esta pieza es una de la experiencias viscerales más tristes y alentadoras que tiene el teatro puertorriqueño. Aunque la sala del Coribantes estaba más que saludable anoche domingo 15 de mayo, uno siente que merece un público más amplio y a la vez sabemos que es imposible, es una obra para nosotros los que queremos pensar y relajarnos aún cuando esten ausentes los códigos hartos conocidos del drama más tradicional. A fin de cuentas la intimidad es un atributo fundamental de esta pieza y no nos importa mudarnos a un cuarto más pequeño. Podemos ser felices. Esta obra me hizo feliz. Sublime. Ve a verla, tienes chance. Hazme caso.

foto por Neysa Jordan


CHINGANDO CON LA MACETA DE LA PERLA: Uso y representación del barrio en videos musicales

on miércoles, 11 de mayo de 2011







Podríamos afirmar que si cantas en cualquier género urbano y no has grabado un videoclip en el Barrio La Perla del Viejo San Juan, no existes.

Wisin y Yandel, De la Ghetto,Nano MC,Maicol y Manuel , compilaciones “Various Artists” como Kilates, Nklave, Redimido, Franco De Vita, Rubén Blades y Calle 13 han grabado partes o por completo sus videos en la barriada sanjuanera. Ya a René le han hecho dos en el “Boquete” (como le llaman los slummers a La Perla hoy día).

Si hay tantos barrios en Puerto Rico, ¿por qué esa insistencia en usar a La Perla como set?

Quizás sea simplemente vagancia del location scout (ese individuo cuyo trabajo es buscar sitios de filmación). Pero no es eso, me inclino a pensar que La Perla nos ofrece backgrounds que nos ayudan a recrear fantasías y revelar discursos personales e imaginarios del barrio. Los equipos de producción y los que crean e imaginan el contenido de los videos tienen sus propias relaciones con esa comunidad y sus ideas de “lo que es eso allá abajo”. Los videos musicales que se graban durante esas invasiones benignas nos sirven de documentos para leer esos imaginarios y discursos. A veces La Perla significa “favela” y a veces “ghetto pass”, todo depende del artista y sus cineastas cómplices.


Wisin y Yandel featuring Fanco De Vita, “¿Dónde está el amor?”

El amor no está en La Perla según este video. Con solamente asociar el contenido de la canción y el escenario donde la cantan el trío de artistas, esto nos queda claro. Pero las decisiones formales, específícamente de montaje no solo “no encuentran el amor” sino que siembran en el espacio un sentido general de discordia, agonía y tragedia.

Este “World Vision” de La Perla se representa mediante la edición MTV-ish donde vemos imágenes desaturadas del lugar y de algunos de sus vecinos intercaladas con pietaje de guerras reales, personas de otros países en la miseria más espantosa y cadáveres. What the fuck were they thinking? Pero es que yo se lo que estaban pensando: que La Perla es uno de los sitios más tristes y peligrosos del planeta y “que bueno que solo tuve que estar allí por un día.” Que mal les va.

Un momento interesante en el video ocurre durante el performance de la canción en el mismo punto de drogas (¿chota cómico?, maybe) Están Wisin ,Yandel y Franco De Vita junto a un piano en un punto de drogas vacío, estetizado con un wet-down, un bimbazo de luz viene por toda la calle Lucila Silva y crea esta imagen linda en contraste con todo lo que hemos visto y veremos. Esta imagen nos sugiere al trío de artistas como los héroes/salvadores que “limpiaron” el punto (el suelo mojado y lustroso) y trajeron la esperanza. Pero lo único que arreglaron es el mismo reguero que crearon . Todo lo que estaba “dañado” se encontraba dentro del video mismo.

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Calle 13 featuting Nelly , “No hay igual”

En este video no tenemos esa visión fatalista del barrio que tenía el del ejemplo anterior. Todo lo contrario, las decisiones formales desde fotografía hasta diseño van dirigidas a crear una atmósfera divertida, casual y no-peligrosa del barrio.

Cuando Nelly baja por la cuesta del punto ( o la bóveda) no es acosada por ninguno de los títeres que invariablemente la abacoraría en un contexto real para venderle un saco o un perico. Nelly entra como si llegara a Plaza Las Américas.

El video sirve como un recorrido turístico pero juvenil del “Hoyo”(otro de los apodos del barrio). Y quien va a dirigir este “tour” es su amigo René, el local, en su rol de Residente de La Perla. Al llegar Nelly, René la recibe asomándose por un balcón sin camisa, prueba máxima de pertenencia a una comunidad “especial”.

Muchos de sus fanáticos latinoamericanos no tendrían porque dudar de que René Pérez es “calle” y vive en un barrio pobre de la Isla. Success, then! La representación de La Perla en este video se da como una explotacióndel espacio para que un blanquito adquiera street credibility. Además nos propone la metáfora de La Perla como Nación y una nueva geografía de Puerto Rico. La Isla es La Perla y viceversa.

Algo comiquísimo se da al final del video cuando acaba. Un texto en letra formal y cursiva aparece sobre un fondo negroy lee: “Gracias, La Perla” . La mamonería es específica. No recuerdo haber visto un mensaje similar en el video de “Atréve te te” que fue filmado en una urbanización con control de acceso y por el cual ganaron un grammy latino como mejor video del año. No tiene nada que ver con ingratitud. Es el culto del blanquito a la calle, al barrio y al bichote. “Hail to the thief”

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Calle 13 featuring Rubén Blades, “La Perla” vs. Ismael Rivera, “La Perla”

Tenemos dos videos que representan canciones con títulos idénticos entre si y del location donde grabaron. Ismael le canta a La Perla y a Puerto Rico mientras que René y Blades cantan sobre La Perla, la canción tiene forma más anecdótica que otra cosa.

En “La Perla” de Calle 13 con Blades tenemos dos tipos de representación visual, una bien literal donde vemos exactamente lo que se está diciendo/cantando y otro representacional cuasi verité donde se filman estampas cotidianas de vecinos del barrio “siendo ellos mismos”. Este video es un intento de ser una recreación digna y humana de lo que es vivir en ese barrio. Aunque claro siempre se construyen ciertos imaginarios cuando se crean personajes. No podemos deshacernos de los clichés del niño majadero y la historia de un chamaco que se enamora de una tal “Larita” , trama que se abandona repentinamente después del coro.

Aunque René tiene sus momentos paraestablecer su bloodline (“aquí nació mi mai y hasta mi bisabuela”) y pertenencia al barrio en la canción, el video en si mismo imagina con sencillez a un barrio de Puerto Rico donde puede y vive gente.

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Por otro lado el video de Ismael Rivera “El Sonero Mayor”, tal vez por decisiones formales o conveniencia de producción es el video más “puro” en su visión del barrio. No crea historias, ni mitos, ni tiene un montaje que representa ideas particulares de La Perla ni sus vecinos. En el video tenemos a Maelo caminando por las calles saludando a la gente que se encuentra allí, no hubo que removerlos de sus propias aceras como en los otros videos. Aquí hubo una intervención del artista en vez de una invasión del espacio. Se hizo el video con lo que estaba a la mano. Se presentó a La Perla tal como es/era, aún cuando reconocemos que el hecho de ser una grabación/mediación implica construcción. El resultado es un video con solo varios planos donde podemos apreciar distintas zonas de La Perla como Waipao y San Miguel y a sus residentes legítimos y los visitantesde ese día de grabación.

El concepto no narrativo y estrictamente performativo nos da para representar un barrio real y parecido a si mismo.

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Estos son solo unos ejemplos de muchos videos hechos/grabados/filmados en La Perla que ayudan a demostrar las tendencias más usuales al representar a éste y los barrios pobres en general de Puerto Rico. No me sorprendería ir a un estudio y grabar a un dúo de raperitos cantando una balada frente a un fondo verde fosforecente o “greenscreen” solo para enterarme que en post producción de sustituyó ese fondo verde con un backdrop de La Perla, donde se ven todas las casitas de colores en la jalda.

Admítelo, tu también quieres ser de ahí.

Tri-kings day y por qué Hereafter es perfecta…

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Seis de enero…día de reyes. Suena la alarma a las ocho y treinta de la mañana. Mi esposa se levanta: “¡Los reyes trajeron regalitos!” (en el día de navidad nos pusimos de acuerdo para regalarnos, aunque estuviéramos pela’os, con un máximo de gasto de cinco dólares). ¿Mi regalo? Un control remoto universal y un paquete de Oreos (me conoce bien). ¿Su regalo? Rachel Getting Married (increíble que ya esté a cinco pesos).

Anoche, mis papás vinieron a jugar Wii a nuestro apartamento y acordamos ir al cine, a la primera tanda del próximo día. Hoy, busco desde mi celular el horario de las tandas para las películas en Plaza del Sol (es el cine más cerca y en la tarde tenemos que estar en Vega Baja para compartir con los suegros). Eso quiere decir no a Biutiful y 127 hours (ambás estan en Fine Arts Café). The Fighter era muy temprano, ya se nos pasó y True Grit la ví, aunque admito haberme sentido mal por no verla con mi papá (un fánatico leal del Western). Hoy llegarón dos películas, Love and Other Drugs (la quiero ver pero era muy tarde, so fuera) y Hereafter.

Algo sucede cuando las películas salen en Puerto Rico dos meses después de que salieron en Estados Unidos, se pierde todo ese empuje y emoción que puede provocar en uno la campaña publicitaria pre-estreno mundial del filme. Sin embargo, con Hereafter, la situación fue distinta porque su publicidad nunca funcionó en mí, pero sí confío en Clint Eastwood como director y eso es suficiente para querer verla.

Plaza del Sol estaba vacío, todas las tiendas cerradas…cielo. Cuando le mencioné a mi papá la película que íbamos a ver dijo: “Ah, ¿no hay una comedia?”, y sí…había una comedia. Fucking Little Fockers (fuck!) casi me jode el fucking día pero no, mi papá la descartó tan pronto vio los dos bebés en el afiche.

El afiche de Hereafter también es un desastre. ¿Qué ha pasado con ese elemento de mercadeo de las películas? Ya no se está ni tratando. Antés (y esto no es un grito de nostalgia, es una prueba de eficiencia), una película protagonizada por Cary Grant tenía una foto prominente del actor, huyendo de un tren con el título del filme encima. Y eso es suficiente porque es un concepto limpio que me posiciona como espectador para la película que voy a ver. Ahora, la mayoría de los afiches contemporáneos son “beauty shots” decontextualizados, como si toda la estrategia publicitaria de la película fuera: “So, ¿te gusta Matt Damon? ¿te gusta Johnny Depp? ¿te gusta Angelina Jolie?”. Una estrategia chévere para la portada de Vanity Fair pero yo no vine a tirarme a Brad Pitt, vine a ver una película, ¿me podrían por lo menos comunicar algo acerca de lo que voy a ver? Gracias…

Entramos a la sala del cine (una de las grandes) y habían tres personas sentadas en la última fila. Hace un tiempo que no me siento en la silla del medio de la fila del medio por lo que aproveché esta oportunidad de hacerlo (se sentía bien, como si Eastwood nos hubiese preparado un “screening” privado).
Arrancan los cortos y no entiendo nada. Lo único que recuerdo es…pistolas, puños, patadas, gente hablando lento con caras de malos, música de heavy metal, explosiones y efectos de sonido demasiado altos. Este mundo se tiene que acabar.

Se apagan las luces y comienza Hereafter. En los primeros cinco minutos de esta película hay un evento catastrófico que te confirma que Clint Eastwood está viejo para jugar a hacer cine, esto es en serio. Su dirección está sólida a través de todo el filme y magistral en varias secuencias.

Y es que el guionista (Peter Morgan, The Queen) de esta película es hábil porque escribió un guión que cuenta tres historias separadas y evitó caer en las trampas que ha caído la mayoría de la gente que ha hecho cine en este contexto pos-Iñárritu. ¿Qué como lo hizo? En una película de Iñárritu se nos presenta una situación en la que está uno de los personajes, luego se corta a otra situación en la que está otro personaje y la historia de estos personajes se queda paralelamente en el aire hasta el final en el que se resuelven o culminan todas las situaciones. Esto se hace a través de estampas cortas, dos a cuatro minutos, y una edición caótica que en realidad funciona más para distraernos de lo facilonas que son las historias, que para moverlas hacia adelante. Hereafter, sin embargo, es una película de secuencias que empiezan y se acaban de manera satisfactoria. Aquí no hay “gimmicks”, nadie quiere distraerte, solo quieren contarte algo y sin prisa.

Una de esas secuencias comienza con dos niños, Marcus y Jason (interpretados por los gemelos Frankie y George McLaren), que con su propio dinero le pagan a un fotógrafo para que les haga un retrato profesional. Los gemelos llevan su foto, la colocan sobre una mesa en su casa y observan como su madre ignora el cuadro por el estado de embriaguez en que se encuentra. A la mañana siguiente tocan la puerta de la casa dos agentes de servicios sociales. Uno de los niños sacude a su madre para que se levante mientras que el otro distrae a los agentes (diciéndoles sin abrir la puerta, que su mamá que está en el supermercado), a la vez que prepara bolsas con artículos del hogar. Cuando la madre se despierta, los niños le entregan las bolsas de compra y la sacan por la puerta de atrás. Con su madre afuera, los niños dejan pasar a los agentes y cinco minutos después, ¿adivina quién toca la puerta?…la madre. Esta secuencia no acaba aquí, su final es trágico pero su ejecución es de admirar. El cambio de valores intra-secuencia, positivo a negativo, es tan complejo y rico en los detalles de su drama que Robert Mckee tiene que haberla visto con un babero. Esta película está repleta de este tipo de secuencias.

Lo inusual aquí fue la decisión de Eastwood (junto con sus editores) de mantener las secuencias intactas. Esta gente no cortó para ganar momentum ni energía falsa, su ritmo es preciso; y en el proceso lograron un contraste con la mayoría del cine americano (que está en cartelera) que me permitió un disfrute mayor de los elementos de la pieza. Lo pausado de su desarrollo me resultó refrescante, casi como si me estuviesen dejando empaparme en las circunstancias de estos personajes para así maximizar en el tercer acto el impacto dramático total del texto.

Y es ahí precisamente donde está el real gozo de este proyecto, en su impacto dramático. Este año me he encontrado admirando cine bien ejecutado en un nivel técnico pero con la incomodidad de que solo algunos (quizás ninguno) lograron envolverme a un nivel emocional. Hereafter lo logró.

Esta es una tendencia que desalienta. Desde que la auto-referencia y lo “pos-mo” se apoderó del cine en los años 90, algo ha sucedido con el producto cinematográfico americano; que se ha contaminado con la efectividad y el culto que ha tenido para con las audiencias el cine de Tarantino y de los Coens, y ha dejado relegado ese cine visceral que alguna vez hicieran Cassavetes o Lumet. Cada vez son más lo cinéfilos que se mean con la complejidad en la cámara de un película, con la hermosura fotográfica o con los personajes creados para vender camisas. Hace falta más cine americano como Hereafter, que preste toda su atención a la honestidad y al sentimiento real en su narrativa…y menos a las posibilidades de su “merchandising”.

Las actuaciones en la película están como todas las actuaciones en todas las películas de Eastwood, excelentes y sútiles. Específicamente Damon y Bryce Dallas Howard que se disparan la maroma de estar en una secuencia de casi 12 minutos en el mismo medio del filme, sin aburrir e impactando con cada cuadro…para pelos.

Todo está bien en esta propuesta.

A los diez minutos de película, mi esposa empezó a verse afectada emocionalmente por lo que estaba viendo en pantalla. “No se si esto fue una buena elección para ver en un día de reyes…” me dijo y le contesté, “El mejor regalo de reyes (o de cualquier día) es sentarse a ver una buena película”. Me quedo con mi elección. Cuando salimos, mis papás estuvieron hablando casi dos horas de la película y de lo mucho que les gustó. Eso no sucede con frecuencia. Algo pasó hoy en esa sala de cine, todo conspiró.